Evolución de la morosidad

La morosidad  se sitúa hoy en el entorno del 11,6% de los préstamos de la banca con clientes y seguirá en avance hasta el año 2016 ó 2017, según los analistas de Citi (Art. El economista de 05/09/2013).

Según las mismas fuentes, se espera un empeoramiento de la situación, aunque diferenciada por entidades y carteras debido a la incorporación de activos dañados a éstas.

Se prevé que el punto álgido de impagos se produzca en España entorno del segundo semestre de 2015. Este hecho se produce según los analistas por la recaída en la refinanciaciones y reestructuraciones de deuda realizadas en 2012 y en este último año.

Según los analistas de Citi se espera una reducción de la morosidad de un 30% en 2016, después de haber absorbido los activos tóxicos.

Entre las incertidumbres que rodean al sector se encuentra la reclasificación de refinanciaciones, exigida por el Banco de España antes del 30 de septiembre de 2013, y si el Gobierno y la troika permiten al sector computar los activos fiscales diferidos como capital, como han hecho hasta ahora. A pesar de esos focos de dudas, Citi eleva su estimación sobre la banca española y muestra una preferencia clara por Bankinter por el bajo nivel de activos problemáticos y capacidad de mejorar la solvencia a corto plazo.

Ante este panorama, las entidades especializadas en la recuperación de activos deben afinar su maquinaría incrementado una presión gradual sobre el deudor, aprovechando la mejora económica y optimizando sus recursos, de manera que compensen la pérdida de margen ante la bajada de los ratios de recuperación, compensadas parcialmente por el incremento en el volumen de gestión en las carteras.

Así mismo, aprovechando las oportunidades que ofrecen los fondos de inversión extranjeros al captar las posiciones fallidas que los bancos carterizan para optimizar sus balances.

También será aprovechable el nuevo plan de pago a proveedores que impulsa el gobierno a través del Real Decreto-ley 8/2013, de 28 de Junio de 2013, de medidas urgentes contra la morosidad de las administraciones públicas y de apoyo a entidades locales con problemas financieros. Mediante este Real Decreto se establece una tercera fase del denominado mecanismo de financiación para el pago a proveedores. Este se espera inyecte liquidez a las Pymes, permitiendo incrementar la tasa de recuperación sobre las carteras de Pymes (SME).

También para el incremento de los ratios de recuperación en este subsector de las Pymes, es importante formar a los equipos de recuperación en la necesidad de refinanciar y reestructurar las carteras de deuda de las Pymes basándose en cuatros aspectos fundamentales, a saber:

  1. Viabilidad del proyecto empresarial.
  2. Necesidad de aportación de nuevas garantías.
  3. Modificación del precio, no siempre posible en aras de dotar liquidez a las Pymes.
  4. Modificación de los plazos de amortización y Carencia.

En definitiva, se trata de buscar la viabilidad a los proyectos empresariales, dotándoles de una mayor coste de financiación, pero distribuido en periodos más largos de amortización de los mismos y colaborando con el personal de las oficinas de las entidades bancarias.

 

José Luis PindadoDirector financiero de  Lucania Gestión